Para compartir

Enero 2016

Muy buenos días:

Como muchos de vosotros ya recordareis mañana, 12 de
enero se celebra Santa Tatiana y para aquellos que no lo recordabais
aquí está mi tradicional correo recordatorio J

Llevo ya varios correos de retraso (verano, cumples de los niños,
Navidad) así que voy a concentrar y resumir en este todo lo que tenía
intención de haber escrito durante estos último meses y que por falta
de tiempo, que no de ganas, no he podido. Y este correo, que
normalmente escribo en diciembre, esta Navidad lo escrito enero y
aprovecho para recordar mi santo y enviaros mis mejores deseos para
que el 2016 sea un año maravilloso lleno de amor, salud y felicidad.

Lo primero de todo ¡¡Feliz Año!! Es increíble lo rápido que ha pasado
2015. Si bien los tres añitos de los trillizos y los seis de Juan han
sido algo menos agotadores que los años previos, 2015 ha sido un año
en el que hemos vivido grandes alegrías y grandes penas. A lo largo de
este año llegaron dos nuevos miembros a la familia (¡¡no míos!! Son
dos sobrinitos): Javier y Sara lo que nos ha traído mucha alegría,
pero por otro lado familiares y amigos muy queridos nos dejaron, lo
que nos ha hecho vivir momentos muy tristes y difíciles emocionalmente
mientras que otros cercanos han pasado momentos difíciles con
enfermedades que, gracias a Dios, van evolucionando favorablemente.
Además he cambiado de puesto en el trabajo. Así que no puedo resumir
el 2015 como un buen ni como un mal año sino más bien como un año muy
intenso.

Respecto a los pequeñajos que ya son un añito más mayores y se que
realmente es lo que siempre estáis esperando que cuente, están para
comérselos, aunque… que voy a decir yo que soy su madre y siempre se
me ha caído la baba con ellos, es irremediable. Si bien el esfuerzo
físico es menor, el año lo empezaron relativamente calmados y conforme
ha avanzado el año se han convertido en una fuente de energía, por lo
que yo hablaría de los “terribles 4 años” jajajaja y el escenario
sigue cambiando y seguimos amoldándonos a él:

Como siempre empezaré por Juan porque es el mayor, el primero. Porque
es al que más le cambió la vida con dos añitos, el que vivió la
“invasión trilliza” junto con nosotros y seguiré haciéndolo así porque
año tras año se esfuerza en crecer en valores que le hacen crecer como
persona y me demuestra lo mucho que se preocupa por todos nosotros. Es
muy cariñoso con todos aunque su hermanita siempre será su hermanita.
Te dice “te quiero” o te da un super abrazo cuando lo siente, lo que
hace que nos derritamos. Es listo, feliz, generoso, muy sensible y no
soporta que le mientan y menos si con eso acaba culpado de algo. Está
en primero de primaria y por ahora se siente cómodo con las
matemáticas. Como a todos los niños le encanta Star Wars y ni parpadeó
al ver el CapituloVII (para lo que tuvo que hacer una maratón estas
Navidades de los 6 capitulos anteriores). Le encanta el ajedrez, los
juegos de mesa y jugar a cualquier juego con los mayores ¡hasta las
cartas! Hasta acabar el curso pasado no había perdido ningún diente
pero durante el verano perdió 3 lo cual le hizo sentirse muy mayor. Le
encanta la Navidad y está convencido que va a pillar a Los Reyes Magos
cuando dejen los regalos. El año pasado casi lo consigue y este año
diseñó un plan de trampas (alarma, vasos en el suelo, cuerdas en las
puertas y cascabeles por el suelo) para poder pillarles, aunque un año
más, no sabemos como, lograron dejar los regalos sin ser vistos.

Tatiana, Gonzalo y Alejandro tienen cuatro años y el otro día leí que
era una etapa en la que los padres debíamos de tener muchísima
paciencia ya que serán inestables emocionalmente (¡cómo si hasta
entonces no la hubiéramos tenido!) lo cual ya estamos empezando a
vivirlo desgraciadamente y además empezarán con los por qués (Uffff si
ya no había un minuto de silencio…). Están en segundo de infantil y
están empezando a escribir. Ya han aprendido a escribir su nombre, lo
cual les hace sentir muy orgullosos y reconocen su letra con
efusividad en cualquier cartel que ven por la calle “mira, mira, ¡mi
letra!).

Tatiana no para de hablar, cantar y bailar. Se inventa las canciones y
los bailes (como ella dice… los movimientos). Es graciosísima como se
expresa. Es muy precisa en el vocabulario y pronuncia perfectamente
todas las letras así que se siente que debe de ayudar a sus hermanos a
pronunciar correctamente lo que le da un punto de mandona muy
gracioso. Es muy femenina y cualquier cosa que llevo me lo pide
–“mami, ¿cuando sea mayor me lo regalarás?”. Yo le digo a todo que sí,
aun sabiendo que hay cosas como la camiseta rosa que no llegarán. Por
supuesto, se viste solita aunque con su sensibilidad cualquier arruga
en el calcetín acaba con “su paciencia”. Le encanta bailar, sobre todo
delante de un espejo, y en cualquier esquina te hace una demostración.
Colorea los dibujos con gran detalle y cuidado. No se sale nunca y
esta super orgullosa de sus dibujos. Es cariñosa y cuando te vas a
acostar me dice siempre –“mami te quiero requeté requeté requeté
muchiiiisimo”.

Gonzalo era y es el más pasional. Debe de estar creciendo porque se ha
vuelto muy torpe y no hay día que se caiga varias veces en cualquier
paseo que demos. Come de todo y siempre siempre dice la verdad. Es
consciente de ambas dos cualidades de las que está muy orgulloso hasta
tal punto que es capaz de inculparse por aclarar alguna situación. Un
día Alejandro vino llorando porque le había pegado Gonzalo. Le
pregunté si le había pegado y me dijo que no, que no le había pegado,
que le había mordido… y ¡era verdad! Jajajaja . Últimamente hace
dibujos muy bonitos de su familia aunque siempre le gusta dibujarse
más a él con sus papis que a los seis.

Alejandro es como un angelito y sigue siendo muy curioso, ordenado y
cariñoso. Es silencioso y puedes encontrarle reponiendo el papel
higiénico del baño (no sé porqué no soporta ver el rollo vacío),
limpiando con toallitas cualquier rincón de la casa u ordenando
juguetes. La ayuda de un logopeda le ha hecho coger confianza en sí
mismo y se ha lanzado a hablar corrigiendo algunos sonidos que
cambiaba (ya no dice “mach” sino “más”). Come como un ratoncito: de
poco en poco pero sin parar. Tiene mucha mano izquierda y sabe como
ablandarme. En cuanto ve que empiezo a molestarme con alguno de sus
hermanos me dice “mami, que guapa eres” y claro… que voy a hacer más
que sonreírme.

Cada día que pasa te sorprenden con cosas nuevas: nuevos chistes,
nuevas historias, nuevas canciones… Y me encanta verles felices
aprendiendo cada día de la vida, creciendo como personas, disfrutando
de los juegos, del colegio… y haciéndome disfrutar la vida a mí
(cuando puedo abro el ordenador y puedo estar horas viendo fotos
reviviendo momentos que hemos vivido). Definitivamente son mi mejor
regalo, una gran bomba de energía vital y de alegría. Y además esta
Navidad, después de mucho tiempo, me han hecho un regalazo: me han
dejado dormir casi hasta ¡¡las diez de la mañana!! y reconozco que
¡¡me encanta!! Ya se me había olvidado. Os prometo que ha sido todo un
regalo.

Porque a estas alturas de la vida, todo el mundo sabe que la vida no
es de color de rosa. La vida está llena de momentos buenos y malos y
mi vida, como la de cualquiera, no está exenta de ninguno de ellos.
Pero no existe el trabajo perfecto, la vida perfecta, la familia
perfecta… ni la chimenea perfecta (jaja)… todo depende de cómo quieras
ver las cosas, con que te quieras quedar y el nivel de exigencia de
cada uno. Así que yo sigo en mi intento de dejar de lado lo accesorio,
intentando que me afecten las cosas que no tienen importancia, para
disfrutar de lo verdadera importante. Cada año doy más valor al tiempo
disfrutado conscientemente e intensamente con las personas así como
del tiempo para mí en el que puedo dejar la mente en blanco y
disfrutar del silencio, ordenar mis ideas, relativizar… Así que un
año más he pedido esta Navidad mucha salud para disfrutar de mis
niños, mi marido, mis padres, mis hermanos, mis tíos, mis primos, mi
familia, mis amigos… Y poder compartir momentos.

Muchas gracias, como cada año, por cada palabra de cariño, por cada
abrazo, por escucharme, por escribirme unas líneas de vez en cuando,
por estar a mi lado… Muchas gracias por todo.

Espero que hayáis disfrutado de familia y amigos durante esta Navidad
y os mando mis mejores deseos para el 2016

¡FELIZ AÑO!

Tatiana

Octubre 2014

Octubre 2014

¡Hola, hola!

Tenía pendiente escribir desde la vuelta del Pilar así que aun con algunos días de retraso allá va:

Ya han pasado unos días desde el maravilloso fin de semana en el que el festivo cayó en ¡¡domingo!! Y encima no trasladan el festivo al lunes (hace falta tener mala suerte), ya estamos de vuelta a la intensa rutina de todos los días habiendo disfrutado algunos de un fin de semana más, y otros menos, concentrados en una población al noreste de España bañada por el río Ebro y que cariñosamente llamo Zirigoza, disfrutando de un fin de semana bañado de multitudes.

Como hace mucho que no escribo y una vez que ha pasado el tiempo, tengo una perspectiva suavizada del verano, ya soy capaz de contar y compartir el fantástico verano hospitalario que pasamos:

Arrancamos las fiestas con el primer ingreso de la temporada. Tras unos días con faringitis y tras haber pasado ya a una fase en la que tan apenas podía comer, me ingresan de urgencias por un abceso periamigdaliano. Tras dos días en urgencias (pues en verano había 6 plantas del hospital cerradas y el resto colapsado) y con una mujer de avanzada edad por vecina que llamaba a las enfermeras a gritos como Gracita Morales “¡¡señorita!!” conseguí no sólo sobrevivir sino que ¡me dieran el alta! A día de hoy me siguen faltando agradecimiento a todas las células de mi cuerpo que respondieron tan bien al tratamiento y me permitieron salir de allí ufff uff.

Mientras, Alejandro llevaba varios días que tosía mucho y empezó a empeorar, como nos íbamos a ir a la playa le llevamos al pediatra, por si había que darle algo que nos fueramos con el diagnostico, y cuál fue nuestra sorpresa cuando nos enteramos que podía ser un principio de neumonía. Pasamos 24 horas en observación y al día siguiente había mejorado por lo que continuó el tratamiento con antibiótico y nos fuimos a Almería.

Allí, con la playita, el buen tiempo, los calamares… una vez superado ese episodio, un día se levantó de la siesta con un gran dolor de tripa que le hacía llorar a gritos. Nos lo llevamos al centro de salud y de allí al hospital donde le diagnosticaron obstrucción intestinal. Con la medicación… empezó a mejorar, pero esa misma noche empezó con 39 de fiebre. Pasadas 48 horas como no conseguíamos bajarle la fiebre volví (a las 3 de la mañana) al hospital donde le diagnosticaron otitis, y empezó a tomar el antibiótico de turno.

A las 6 de mañana, tan sólo 3 horitas después, nos íbamos para Cádiz, y … con más sueño que otra cosa (al menos yo) emprendimos carretera. A mitad camino paramos para ver a unos primos, con tan mala suerte que al despedirnos, me pillé el dedo gordo con la puerta del coche. El dolor era tal que no podía ni gritar, ni llorar. Sólo apretaba el dedo con el fin de que el dolor remitiera. Cuando puede abrir la mano vi el dedo morado. Así que el resto del viaje lo hice con el dedo semi-congelado por el hielo que, al menos, lo anestesiaba y psicológicamente me hacía pensar que contenía la inflamación. A los dos días ya dejó de doler y ahora incluso esta ya empezando a aparecer mi nueva uña (de esto no mandaré fotos).

Llegados a Cádiz los mosquitos se ensañaron con Gonzalo y le deformaron la cara de tal modo que parecía el jorobado de Notre Dame. ¡Vuelta al hospital! De donde volvimos on corticoides y antiestamínico. Mejoró en 24 horas.

A los pocos días, Juan y Gonzalo aparecieron con unas lesiones en la piel extrañas que parecían como ampollas infectadas y… ¡ volvemos al médico!

Cuando ya teníamos un bono-hospital y estábamos empezando a valorar el haber invitado a algún médico de vacaciones con nosotros, estando en la playa haciendo castillos de arena (lo que creía que era el sitio donde no nos podía pasar nada) noté un corte en una yema de los dedos. Cuando miré una cuchilla, enterrada en la arena, me había cortado y sangraba a chorro…¡¡Corriendo a la Cruz Roja!! Juan me acompañó y cuando estábamos de camino le dí las gracias por acompañarme a lo que me contestó:

“Gracias a ti mamá por pedirme que te acompañará. Yo iba a decírtelo, pero gracias por pedírmelo, mamá. “

No pude más que parar y darle un abrazo enorme con todo mi cariño (que fácil salen las palabras de cariño cuando aún se es un niño y como reconfortan)

Una vez en la Cruz Roja el sanitario encantador que me tocó me avisó, con todo el cariño del mundo, que me asegurase que tenía la antitetánica puesta porque si cogía el tétanos y no estaba vacunada podía morir en 24 horas. Mira que hay gente con tacto y delicadeza para decir las cosas y me fue a tocar el del mensaje directo. En fin… por suerte la tenía y sigo viva.

Y esas fueron, a grandes rasgos nuestras “irrepetibles” vacaciones de verano, donde pudimos comprobar lo bien que funciona el sistema sanitario andaluz y los buenos médicos que tuvimos la suerte de conocer, aunque, he de reconocer que no era necesario conocerlo y menos estando de vacaciones.

Por lo demás, y olvidados los incidentes de salud, la playa resultó el éxito que esperábamos para los niños: Disfrutaron como locos del agua, de la arena, hicimos piscinitas de arena, nos cubrimos de arena, saltamos las olas…

En resumen las vacaciones de verano podría decir que, para los mayores, han sido un verdadero horror pero… para los niños ¡divertido y apasionante! Para recordar hoy y siempre. Y, como siempre quedan las fotos de los mejores momentos que realmente, son los que hay que recordar, os adjunto unas cuanta de ellas.

Ya de vuelta de las vacaciones, en septiembre Tatiana, Gonzalo y Alejandro empezaron el colegio con Juan. Todos muy contentos e ilusionados con ir al cole de mayores vinieron el segundo día todos limpitos con el mismo pantalón que se fueron. ¡Increíble! Luego nos dimos cuenta que había sido una falsa alarma, y ahora, un mes después, es cuando realmente empieza a estar controlado y esperamos que en un mes más tan apenas tengamos que llevar ropa de cambio.

Para el Pilar nos fuimos a Zaragoza para vestirnos con los correspondientes trajes regionales. Chili y yo tenemos los buenos, pero para los pequeños no teníamos nada, y como crecen tan rápido mi madre y Chilina ni lo dudaron: se hicieron con telas, hilos, cintas, alpargatas… y empezaron a coser. Me dicen que hubo un momento en que la casa parecía un taller de costura. Pero lo cierto es que hicieron un trabajo 10 y sino ver las fotos y juzgar vosotros mismos. Como siempre un placer vestirme, ver cómo, con el paso del tiempo vamos cambiando y la familia va creciendo. Un sentimiento maravilloso.

Cuando ya teníamos vestido a Gonzalo, y para sorpresa para todos, se miró al espejo, se vió guapísimo y grito “soy espiderman”, le intentamos convencer que era lo más parecido a un pirata, pero no hubo forma jajaja.

Bueno y como el tiempo pasa volando, y cada vez hay más anécdotas de los peques aprovecharé esta fantástica ocasión para compartir, a modo de pequeñas historietas, las anécdotas más divertidas, únicas, tiernas e intensas:

Gonzalo no ve a Tatianita en la silla

Gonzalo solía bajar el último a tomar el bibe, así que siempre que se acercaba a la cocina veía a Tatiana sentada en su silla. Un día cuando estaba llegando a la cocina vio que la silla estaba vacía y dijo:

“mama… Tati no ta”

Era obvio que no estaba porque su silla estaba vacía pero él no conseguía entenderlo, así que se puso justo al lado de la silla y mirando y mirando el asiento por arriba y por abajo no paraba de repetir

“mama, Tati no ta, Tati no ta”

Primera película en el cine

Habíamos ido al cine a ver Rio 2. Como habían visto Rio en casa y era de pajaros y había uno azul que es el color de Gonzalo, pensamos que se lo pasarían fenomenal, y así fue:

En el mismo instante en que se apagó la luz, Tatiana empezó a gritar con todas sus fuerzas: “¡¡¡La luzzzzz!!! No ta la luz!!! No veo!!!”

Después Gonzalo, cada vez que veía el pájaro me miraba gritaba “mamá atul(azul)”

Cuando el nivel de intensidad de la película bajó, sacamos chupachus que les mantuvieron unos 5 minutos distraídos, a los 5 minutos empezaron a saltar de sillón en sillón y cuando fui a coger a uno del pie para que no se tirara veo en la cabeza de la señora de delante un chupaChus pegado L

Momento Gonzalo en la cuna. Inolvidable

Gonzalo llevaba, en teoría una hora dormido, cuando le oí quejarse. Era un quejido raro por lo que subí. Cuando abrí la puerta, noté un olor raro… miré al suelo y ví su pañal en el suelo con una pequeña bolita de cacota. Cuando me acerqué… tooooda la cuna tenía restos, más o menos aplastados y por lo tanto también todo él ajjjjjjjjjjj

Visita al dermatólogo

Necesitaba ir al dermatólogo para mí y me di cuenta que podía aprovechar y que viera a los niños ya que Gonzalo tenía una pequeña dermatitis, Alejandro algo en el labio que no mejoraba, Juan una mancha que le tienen que revisar anualmente… Así que fui al dermatólogo con los 4 y… no lo podían haber hecho mejor: estuvieron girando en los sillones de la consulta pensando que era la feria, empujándose, gritando… Para poder verme los lunares, me tuve que ir con el doctor a otra consulta mientras otra médico se quedaba contándoles un cuento.

Tras esta visita tan agradable….todos castigados Llegamos a casa, y cuando llego al salón “alguien” había pintado alguien los cojines con una pintura naranja obras de arte con cierto grado de inspiración de Picaso ¡Todos castigados!

Septiembre 2014. Gonzalo y su pañal por la noche.

Era septiembre y parecía que Gonzalo no se sentía muy cómodo haciendo cacota en otro sitio que no fuera su querido pañal. Lo bueno… es que en el colegio da la imagen de que controla muchiiisimo pero vuelve a casa y como espera espera y espera hasta que se va acostar, que es cuando él sabe que tiene su pañal, el pobre lo pasa fatal. Un día le puse el pañal a él el primero y luego a sus hermanos. No había acabo con Alejandro y ya volvió, como si hubiera abandonado el caballo, andando con las piernas abiertas y diciendo “caca mamá”. Le cambié y le comenté lo bueno que era que fuera al baño y así no se manchaba y me dijo todo convincente:

“ mamá, caca en el pañal no duele, es buena. Yo hago caca, yo contento”.

Estoy segura que tarde o temprano lo conseguirá…

Gonzalo da un quesito a Tatiana

A Gonzalo le encantan los quesitos de “La vaca que ríe” (¡y a mi!) y hoy no sólo se ha comido el suyo sino que además quería abrir el de su hermana. Como, cualquiera que lo ha intentado abrir sabe que son de los más cremosos y difíciles de abrir sin que se te rompan, cuando lo ha intentado se le ha roto. La pobre Tatianita le ha mirado en shock al ver que su quesito se había roto.

Entonces Gonzalo que tenía el trozo roto en la mano sacó el trozo que tenía aún en el envoltorio y le dijo:

“ no pasa nada” y se le metió en la boquita “Ves… no pasa nada”

Con un hermano así… los padres no tenemos nada más que añadir.

Naranjas

Ya ha empezado la temporada de naranjas y compré una caja a Naranjas Lola pero vinieron aún verdes. Puse unas cuantas en un cesto mezcladas con unas mandarinas y me preguntan:

“¿que e teto?”, a lo que respondí: “son naranjas”

“Nooooo, ¡¡no son naranjas, son verdes!!”

 

Espero que todos hayáis disfrutado de estos días

Un beso enorme y feliz fin de semana

 

Julio 2014

¡Hola!

¡¡Ya tengo 40 años!! Y… ¡Ya soy toda una cuarentona! Qué lejos veía esta edad cuando estudiaba. Así que una mezcla de sentimientos encontrados me acompaña. Por un lado siento como si fuera ayer cuando empecé a trabajar y por otro lado tengo miles de fotos, recuerdos y vivencias de todos y cada uno de estos maravillosos años, entre ellos de cuatro preciosos chiquitines con los que me despierto y me acuesto todos los días y con los que se me cae la baba todos los días… y varias veces al día.

Ser madre es una experiencia agotadora, pero muy gratificante. ¡Es increíble! E intento disfrutarlo. Me encanta ver cómo juegan mis cuatro hijos, cómo se ríen Tatiana, Gonzalo y Alejandro, con su hermano mayor, Juan. Ahora que Tatiana, Gonzalo y Alejandro ya tienen dos años y medio y Juan 5 años, empiezan a jugar juntos y todo empieza a ser fácil. Como me encanta la cocina, me gusta preparar postres con ellos. Obviamente, aun ayudan poco pero es divertido verles como disfrutan metiendo el dedo en el bote de azúcar ¡¡o la mano!!

Cuando acaba el día y se acuestan… doy un beso a Gonzalo, otro a Tatiana y otro a Alejandro (que se turnan para pedir agua, que les tapemos, que le demos un beso…cualquier cosa para estar juntos). Entonces paso a la habitación de Juan, le doy un beso y susurrando le digo  ”I love you Juan”…  muchas veces esta ya dormidito así que salgo despacio, sin intentar hacer ruido para que no se despierte y cuando ya estoy saliendo de la habitación oigo “I love you mami”… Esas 4 palabras, compensan todo lo que haya podido pasar durante el día.

Es “interesante” e intenso compaginar la faceta de ser madre con el trabajo porque las dos son parte de mi vida, y siento que me he vuelto más práctica, serena y segura. Y si bien el grado de intensidad en la vida se eleva a la enéisma potencia, intento tener vías de escape  y sacar mi fuerza de mi familia, de mis hijos y de mis amigos.

Como madre y como ama de casa intento que todo esté perfecto, que los niños se llenen de valores, disfruten de la vida, sean alegres, felices, respetuosos, agradecidos…  Y a la vez intento dar un paso atrás y ver las cosas con alegría, estar de buen humor y  ver el lado positivo a las cosas ya que creo que lo que se debe compartir con los demás son las alegrías.

Son ya más de 15 años que llevo escribiendo días antes de mi cumpleaños solamente para recordar esta fecha importante para mí. Y si me pongo a recordar,  todo esto empezó porque ese 8 de julio de 1999 en Bruselas estaba sóla y me di cuenta que no podía volver a sentirme sóla en mi cumpleaños, porque eso me hace sentir fatal porque mi vida la componen el conjunto de todas las emociones que vivo.

Así que cada año que pasa, y con cada nuevo correo que mando, soy más consciente que lo realmente importante es poder vivir momentos, emociones y ser testigo de la felicidad de los demás. Esta es la verdadera recompensa y lo que realmente te hace féliz y algo que además… el dinero no puede comprar.

Así que si puedo pedir un deseo por mi cumpleaños… pediré un mundo mejor, donde reine la alegría, la generosidad, la comprensión, el cariño, la dedicación…

Muchas gracias por todo vuestro cariño y por dejarme un espacio para compartir y disfrutar de la vida con vosotros.

Un beso enorme

Tatiana

Pd: Os dejo la dirección de mi nuevo blog. Lo empecé a diseñar con la idea de compartir las cosas que me gustan,…  Como la idea era enseñároslo hoy aunque en los últimos meses no he podido avanzar mucho, por distintas circunstancias, aquí teneis. Espero que os guste: http://tatianalauravaleromaynar.com/

Semana Santa 2014

Bueno, tras un maravilloso parón en la rutina, volvemos a ella pero habiendo disfrutado de todos estos días de Semana Santa con grandes e intensos momentos para el recuerdo.

Intentando cambiar de aires, nos fuimos a Almería con mi padre. Un gran abuelo, muy divertido que si bien ha disfrutado mucho de sus nietos, ha acabado con el correspondiente cansancio de la invasión de su hija&cía y el ya tradicional catarro que suelen contagiar los trillizos a su paso, como “recuerdo de la casa” sea la época del año que sea (también te pueden dejar algo más especial como una gastroenteritis o una mononucleosis, son así de generosos)

Y es que durante estos días no hemos parado:

Juan trabajaba de lunes a miércoles por lo que se vino con nosotros y se volvió a Madrid. Así que el primer gran momento de las fiestas fue la visita al aeropuerto de Almería. Como muchos de los aeropuertos de España, era bastante grande y con poca gente por lo que decidieron convertirla en una pista de carreras. En una de las esquinas había una exposición de aves, que fuimos a ver pensando que sería una buena forma de mantenerlos entretenidos ¡error!, se apoyaron en una de las vitrinas y casi se cae encima de un niño. Además había unos prismáticos colocados en unos paneles de cartón que permitían ver unas imágenes que no se podían ver salvo que los mantuvieras en el aire durante unos segundos pero claro los sujetábamos y los paneles se movían. Con todo esto… a los 10 minutos ya teníamos al responsable de seguridad acercándose a nosotros. Decidimos despedirnos rápidos y dejar el aeropuerto “volando”.

Conseguimos salir vivos del aeropuerto y al día siguiente nos fuimos a uno de los parques que conservan los escenarios de los westerns donde pudimos ver una pelea entre ladrones, nos subimos a los caballos, al fuerte, vimos un espectáculo de papagayo en el que eligieron a Juan como voluntario y vimos a los animales que tienen en la reserva zoológica, eso sí… en el mini tren que ya nos conocíamos las subiditas y bajaditas y después de un día entero ya no había piernas ni ánimo para caminar más. Sin embargo, parece que Alejandro le sobraba aún algo de energía y en cuanto dejamos el tren e íbamos a empezar a bajar la pendiente que te lleva de regreso al parque… salió disparado, como alma que lleva el diablo. Era como una bolita corriendo. Intenté salir a cogerle pero se me resbalaban las zapatillas, porque la pendiente era considerable y llevaba el carro gemelar que pesa lo suyo, así que mandamos a Juan a por él y cuando nos quisimos dar cuenta iban Alejandro, Juan, Gonzalo, Tatiana a la carrera y madre y abuelito intentando pillarles. La gente se partía de la risa, y eso que yo no le encontraba nada la gracia jajaja.

Otro día fuimos al Acuarium de Roquetas. Es un Acuarium pequeñín, por lo que se hace ideal para verlos con niños porque tienes una pequeña representación de animales y no se hace pesado: tiene una zona de peces de río y otra de mar. Tiene a la familia “nemo”, fundamental con niños, a un par de tiburones y mantas raya que puedes tocar.  Cada media hora tienen una actividad: o dar de alimentar a algún grupo de animales o charla. Así que es un sitio perfecto para pasar la mañana.

Por la tarde solíamos ir a unas ferias que había cerca de casa y que tenían un sitio para saltar en el que te colocaban un arnés y podías subir hasta el ¡¡cielo!! Donde Juan intentaba subir a todos horas y algún que otro sitio de hinchables donde los peques conseguíamos que se desfogaran un poquito.

Una de las últimas actividades fue la visita al cine (primera visita para Tatiana, Gonzalo y Alejnandro). No sé cómo pensamos que sería una estupenda idea pasar una tarde de cine y nos fuimos toooooodos a ver Rio2. La llegada la hicimos de forma ordenada, pero a los 45 minutos ya se habían tomado todas las palomitas, los chupa chups estaban ya pegados por alguna que otra cabeza, y parecía que íbamos a tener que salir en cuestión de segundo. Pero como por arte de magia, volvieron a concentrarse y al final ¡¡conseguimos ver la película entera!!

Como no podía faltar… fuimos a la playa, los días que no soplaba mucho aire, y disfrutaron de lo lindo con las olitas en la orilla. De forma bastante ordenada y sin separase mucho entraban y salían. Así que un gran paso desde el verano pasado.

Eso sí, he conseguido ratitos para poder seguir las procesiones del “Descendimiento” que este año hace 75 años gracias a mi familia, amigos, facebook a través de los cuales he podido ver fotos, escuchar alguna lágrima, alguna marcha… Especialmente emocionante y mágico a la distancia.

Hoy hemos vuelvo. La idea fue salir prontito, a las 8:00, para no coger mucho atasco y hemos tardado más que nunca ¡¡8 horas!! Con una estrategia inicial a dos paradas, conseguimos hacer la primera parada tarde, aprovechando que dormían y que no conseguíamos ninguna estación de servicio medianamente decente. Pero luego hemos cogido una serie de atascos de los que hacen historia y el viaje ha acabo siendo interminable. Pero por fin llegamos a casa y ¡¡de día!!

El resumen de las vacaciones podría decir que ha sido un divertido y agotador cambio de aires para recordar hoy y siempre.

Espero que todos hayáis disfrutado de estos días

Un beso enorme y feliz vuelta al trabajo

(Shhhhhhhhhhhhh a dormir)

 

Diciembre 2013

Ya ha vuelto a pasar otro año ¡madre mía cómo pasa el tiempo! ¿Cómo han sido estos últimos 12 meses? Para mí… especialmente intenso (como os podéis imaginar), pero como siempre digo, tan intenso como apasionante (sin que ello no haya significado mucho esfuerzo, mucha energía y mucho desgaste) ya que no tengo más que levantar la vista y ver lo que me rodea para dar gracias por todo… y por más.

Así que paso a hacer un pequeño resumen de los niños a días de acabar el año:

Juan está ideal. Es cariñoso con todos, adora a sus hermanos y si bien, aún son bastante “pesados” y no pueden jugar a muchas cosas juntos… ya están empezando. Es de lo más tierno verle abrazar a Tatianita o sentir uno de sus abrazos (aunque te esté espachurrando la nariz) mientras te dice “Te quiero mamá”. Le pusimos literas y al principio dormía arriba. Ahora le gusta más abajo porque así dice que me puedo quedar durmiendo con él y es más fácil contarle cuentos. En el colegio está aprendiendo mucho. Está en segundo de infantil y está empezando a escribir. Ya ha aprendido a escribir su nombre, lo cual le hace sentir muy orgulloso. En inglés, con las cuatro cosas que sabe, se cree que puede ya irse de viaje a China (no me preguntéis porqué China) y que todo el mundo le va a entender lo cual es muy gracioso cuando te lo cuenta.

Tatiana se ha lanzado a hablar, y ya intenta hablar con sus hermanos. Todo lo que dices intenta repetirlo y si oye una palabra nueva la repite (como si quisiera no olvidarla) Además es como mi segunda voz, todo lo que digo que hay que hacer o no hay que hacer ella lo repite. Es tenaz, tiene carácter y se esfuerza por quitarse y ponerse la ropa ella sola. Le gusta sentir que puede hacer las cosas por ella misma y se enfada si le intentas ayudar. Ha mejorado bastante la postura del cuello y aunque la cabeza sigue siendo asimétrica, la diferencia entre los lados cada vez es menos apreciable. Está más extrovertida y alegre, aunque aún guarda cierta distancia con personas con las que no suele tratar. Es selecta en la comida (por decir algo) por lo que siempre chupa antes de comer algo, eso sí… lo que le gusta ¡lo devora! Además, Tatianita es la protegida de Juan que la defiende y ayuda en todo momento así que juega con ventaja. Ella lo sabe y se deja querer.

Gonzalo es pura pasión para la bueno y para lo malo. Sale corriendo a saludar en cuanto viene alguien y se funde en un abrazo interminable, de esos por los que pagarías. Cuando es feliz grita. En vez de correr, va dando saltitos. Y hace verdaderos esfuerzos para hablar. Le encanta cantar, aunque no acierte ni en la letra ni en la música, y cuando está jugando le oyes siempre canturreando cosas que sólo él sabe lo que quieren decir, pero que da mucha alegría (últimamente le ha dado por cantar el “cumpleaños feliz” y en broma le pregunto si está practicando para el cumpleaños de Juan). Cuando le pasa algo llora a mares, pero se le pasa con la misma facilidad. Come… TODO. Da igual si lo ha probado, si tiene grumos, si hay que morder, si quema… Disfruta de la comida y no piensa a que sabrá, simplemente se come y como no puede ser de otra manera… repite.

Alejandro es graciosísimo. Es el más chiquitín y tiene el pelo rizado por lo que ya físicamente tiene su gracia. Le gusta investigar, por lo que tiene cierta tendencia a estar sólo mirando sus cosas. Si le dices que cante dice “no” y se echa a reír. Es muy cariñoso también y le encanta echarse en mis piernas y que le toque el pelo durante hoooooras. No intenta hablar tanto pero aprende a la misma velocidad que el resto. Come muy bien y suele meterse en la boca más de lo que crees que puede entrar por lo que sus mofletes por lo que a veces el pobre no puede ni morder. Es el más chiquitín y sin embargo tiene una voz bastante más grave que sus hermanos lo cual es muy gracioso.

Los cuatro se quieren y se respetan. Son todos bastante independientes, y al mismo tiempo, donde va uno van todos. Gonzalo y Alejandro son lo que más chocan porque son chicos de la misma edad, pero con un buen árbitro … enseguida se perdonan.

Estoy muy orgullosa de los cuatro. De cómo están creciendo y de como se van adaptando y ocupando su lugar en “la manada”. Me gusta ver que son niños alegres, que se ríen, que disfrutan de la vida. Creo que lo más importante que puedo hacer es darles las herramientas adecuadas para poder adaptarse al entorno y lidiar con lo que se van a ir encontrando a lo largo de los años. Es una tarea que me parece difícil, porque es difícil incluso para mí, pero como es una pura cuestión de actitud espero poder ayudarles. Imagino que seguramente el sentido común me ayudará mientras el entorno lo impedirá…

Los trillizos tienen ya dos añitos y eso significa que físicamente ya es menos intenso todo. Dicho esto, estoy segura que si cualquier de vosotros me acompañase durante una semana acabaría agotado (no os quiero decir como acabas tras 730días jaja). Por lo que en la medida de lo posible, intento quedarme, una vez que todos se han ido a la cama, sola en el sofá para poder vivir sin prisas, sin gritos, sin lloros, … Aprovecho para ver en facebook lo que hacen mis primos, mi familia, mis amigos… y seguir siento a todos cerca de mi. Hay quien me llama hiperactiva, yo no creo que lo sea, simplemente las circunstancias me han llevado por un camino, que está siendo de tal intensidad, que no me queda mucho más remedio que ir a mil, aunque siga añorando levantarme a las 12 después de 14 horas durmiendo y con el cuerpo agotado de tanto dormir, o desayunar tranquilamente durante 1 hora. Así que por ahora, sólo pido seguir sobreviviendo. No siempre el día es perfecto, no siempre el día es tranquilo pero intento conseguir lo mejor de cada día con el entorno y situaciones que se me presentan.

Quería aprovechar y disculparme por haber estado desaparecida estos últimos meses (no he podido ni contestar emails, ni contestar llamadas…). Muchas gracias por cada palabra de cariño, cada palabra de ánimo cuando me he venido abajo, cada abrazo cuando lo necesitaba, por escucharme cuando he necesitado hablar, por tranquilizarme cuando he llegado a mil, por ayudarme cuando he necesitado ayuda, por escribirme unas líneas de vez en cuando, por estar a mi lado … Por todo

Os deseo todo lo mejor para esta Navidad y os mando mis mejores deseos para el 2014

¡FELIZ NAVIDAD!

Tatiana

 

Julio 2013

Un año más, aprovecho la llegada de mi cumpleaños el próximo 8 de julio (¡ya 39!) para compartir con todos vosotros lo acontecido y vivido en estos últimos 12 meses.

Por primera vez, he estado días y días dándole vueltas a cómo empezar el correo y qué decir y he de reconocer que me ha sido muy difícil sentarme para escribir sobre mí. Sin miedo a equivocarme, puedo decir que estos han sido los 12 meses más intensos de mi vida.

La intensidad del día a día me ha supuesto estar en un estado de alerta constante. He intentado buscar un equilibrio entre cubrir las necesidades de los trillizos, satisfacer las demandas de Juan (lo más difícil durante estos últimos meses), cuidar mi matrimonio, mi familia y poder llegar a la oficina con la concentración y la energía suficiente como para sacar el trabajo adelante… Así que ha sido un año en el que he ido corriendo de un sitio a otro usando y abusando de los mensajes, emails, WhatsApp … También un año con tiempo para reflexionar, donde he llegado a sentirme sóla rodeada de niños.

Ahora, después de un año, y pensando serenamente en todo esto, creo que no he conseguido ese ansiado equilibro pero, creo que simplemente era imposible y una locura intentarlo. Aunque he conseguido sobrevivir con una sonrisa la mayor parte del tiempo, que no es poco.

Varias personas me han manifestado su gran admiración por como llevaba las cosas y dominaba la situación , sin embargo yo sólo he intentado sobrevivir sin dejarme llevar por la locura diaria que nos rodea.

Clarísimamente, los que más trabajo han dado han sido los trillizos con sus demandas diarias, sus médicos, …aunque el que más ha ocupado mi cabeza ha sido Juan por el proceso que ha tenido que pasar adaptarse al cambio. La estabilidad y el orden en el que vivía cambió de la noche a la mañana por un entorno repleto de lloros, pañales, biberones, tensión … y sin tiempo para nada. La situación no podía ser peor aunque la ha sabido llevar bastante bien gracias al cariño que tiene a sus hermanos. El cambio de guardería a colegio ha sido de gran ayuda ya que le ha creado un espacio sólo para él. Además es muy listo y ha ido absorbiendo como una esponja todo lo que le han ido enseñando.

Ahora que Tatiana, Gonzalo y Alejandro ya tienen un año y medio y Juan 4 años, ya empiezan a jugar juntos, la intensidad va bajando, los momentos divertidos van siendo cada vez más y todos empezamos a disfrutar.

Juan, disfruta de todo lo que aprende. Es alegre, listo, curioso y le encanta ser el hermano mayor. Se muere por su hermana Tatianita (la que segú él no hace nada malo) pero con los que hace el gamberrete es con sus hermanos. Es sensible, introvertido y le encanta hacer deporte (ir en bici, correr, nadar…). Un día me dijo que era el único que dormía sólo y que quería dormir con sus hermanos, así que ahí están los cuatro juntitos en la misma habitación.

Tatiana es cariñosa (le encanta estar en brazos), dulce, sensible, femenina… y con carácter. Sabe lo que quiere y lo que no quiere. Es la más habilidosa repitiendo palabras y siempre tiene una sonrisa o una miradita para derretirte. Es la que mejor anda, aunque aún sigue girando la cabeza lo cual la desestabiliza un poco.

Gonzalo es amoroso, generoso, le encanta la gente y vive en torno a los que le rodean. Sin embargo no tiene mucho control sobre su cuerpo ni sobre su fuerza y el resto tenemos que protegernos ante sus ataques de cariño. Le encantan los animales y los dibujos animados. Es bastante gritón, y se intenta imponer con su voz y su fuerza.

Y Alejandro es el más curioso. Nuestro pequeño investigador. No hay rincón de la casa donde no se haya metido. Tiene cara de pillo que le delata y sus rizos le han convertido en nuestro –mini “Garfunkel”. Es el más chiquitín y suele enamorar con su sonrisa.

Así que este ha sido, en grandes rasgos, el resumen de mis 38 años.

Muchas gracias a cada unos de vosotros por todo el cariño que me habéis trasmitido en este año tan difícil. Me habéis ayudado más de lo que jamás podréis imaginar. Es todo un honor poder contar contigo.

Un beso enorme

Tatiana

PD: No te olvides… el lunes ¡es mi cumple!

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