Los scones son una de las preparaciones más emblemáticas de la repostería británica e irlandesa. Con una textura tierna y ligeramente desmenuzable, están a medio camino entre un pan dulce y un bizcocho, convirtiéndose en el acompañamiento perfecto para una taza de té o café.
Tradicionalmente se sirven recién horneados, abiertos por la mitad y acompañados de mantequilla, mermelada o crema. Su sencillez y versatilidad han hecho que los scones se popularicen en todo el mundo, dando lugar a numerosas variantes
Una de las claves de unos buenos scones es trabajar la masa lo justo para conseguir una miga ligera y esponjosa. Doradas por fuera, suaves por dentro y con un delicioso sabor casero que invita a repetir.
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INGREDIENTES (8 scones)
- 225gr de harina con levadura
- 1cucharadita de levadura
- 30gr azúcar blanco
- 40gr mantequilla
- 1 huevo
- 110ml de leche
- Una pizca de sal
PASO A PASO
- Calentar el horno.
Precalienta el horno a 220 °C si utilizas un horno con ventilador (aire) o a 200 °C si utilizas un horno convencional. - Mezclar los ingredientes secos
En un bol, mezcla la harina con la levadura. Añade la mantequilla fría y trabaja la mezcla con los dedos hasta obtener una textura grumosa homogénea. Incorpora el azúcar y mezcla ligeramente para repartirlo de manera uniforme. - Añadir los líquidos
Bate los huevos y añade la leche hasta completar 150 ml de líquido. Vierte esta mezcla sobre los ingredientes secos y remueve suavemente hasta obtener una masa homogénea. - Formar los scones
Coloca la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y extiéndela con las manos hasta alcanzar aproximadamente 2 cm de grosor. Con un cortador de unos 5 cm de diámetro, corta los scones y colócalos sobre una bandeja forrada con papel de hornear. Pinta la superficie con un poco de leche para conseguir un acabado dorado. - Hornear
Hornea durante 10-15 minutos, hasta que los scones hayan subido y presenten un bonito color dorado. - Enfriar
Retira los scones del horno y déjalos enfriar sobre una rejilla durante unos minutos. Sírvelos templados o a temperatura ambiente acompañados de mantequilla, mermelada o tu cobertura favorita y .. ¡¡a disfrutar!!

🌿 Mis tips y recomendaciones
- Utiliza la mantequilla bien fría. Uno de los secretos para conseguir unos scones ligeros y con una textura tierna es que la mantequilla este fría ya que debe integrarse en la harina sin llegar a derretirse.
- No trabajes la masa en exceso. Mezcla únicamente hasta que los ingredientes estén integrados. La masa tiene que quedar ligeramente pegajosa. Un exceso de amasado puede dar lugar a scones más duros y menos esponjosos.
- Mantén un grosor uniforme. Extender la masa homogéneamente ayuda a que todos los scones crezcan por igual durante el horneado.
- No gires el cortador al cortar la masa. Presiona hacia abajo de una sola vez para favorecer que los scones suban rectos y uniformes.
- Tamaño de los scones: Si tu cortador es más grande obtendrás menos scones y el tiempo del horno será algo mayor..
- Hornea con el horno bien caliente. El contraste entre la masa fría y el horno caliente favorece una mejor subida y una textura más ligera.
- Conservación: Guárdalos en un recipiente hermético hasta 3 días… aunque yo prefiero hacerlo y comerlo en e mismo día pues la textura es mucho mejor.
🌿 Conservación
Los scones están especialmente deliciosos el mismo día de su elaboración, pero también pueden conservarse en perfectas condiciones durante 2 o 3 días.
- Guárdalos en un recipiente hermético a temperatura ambiente.
- Para disfrutarlos como recién hechos, caliéntalos unos minutos en el horno o unos segundos en el microondas antes de servir.
Y ahora sí… solo queda preparar un café, disfrutar del aroma de estos riquísimos scones y disfrutar de ellos ✨
