Todas las galletas tienen algo especial, en esta receta el secreto es la mantequilla dorada. Esa mantequilla tostada, con aroma a avellana y un color ámbar irresistible, transforma una sencilla cookie en algo realmente extraordinario.
Estas famosas galletas están hechas con azúcar moreno, dos tipos de pepitas de chocolate y una pizca de sal marina que hace que se potencie cada sabor. El resultado: unas cookies perfectamente crujientes por fuera, tiernas y masticables por dentro, de esas que desaparecen nada más salir del horno.
Templadas, con el chocolate todavía ligeramente derretido, o a temperatura ambiente, son una auténtica locura.
Espero que os gusten tanto como a mí.
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INGREDIENTES (6 galletas)
- 75gr de mantequilla
- 40gr de azúcar blanco
- 60gr azúcar moreno
- 1 huevo
- 130gr de harina
- 1/4 cucharadita de levadura química
- 40gr de pepitas de chocolate negro
- 40gr de pepitas de chocolate con leche
- Una pizca de sal
PASO A PASO
- Dorar la mantequilla.
Pon la mantequilla en un cazo a fuego medio y deja que se derrita. Continúa cocinándola unos minutos más hasta que adquiera un tono dorado y un aroma tostado, parecido al de la avellana. Retira del fuego y deja templar. - Preparar la masa
En un bol, mezcla el azúcar blanco, el azúcar moreno y la mantequilla dorada. Añade el huevo y bate hasta obtener una mezcla cremosa. - Incorporar los ingredientes secos
Añade la harina, la levadura. Mezcla justo hasta integrar. - Añadir el chocolate
Incorpora las pepitas de chocolate negro y con leche, repartiendo bien por toda la masa. - Formar las galletas
Haz bolas de masa del mismo tamaño y colócalas sobre una bandeja con papel vegetal, dejando espacio entre ellas. - Hornear
Hornea a 180°C durante 12-15 minutos, o hasta que los bordes estén dorados y el centro todavía ligeramente tierno y .. ¡¡a disfrutar!!

🌿 Mis tips y recomendaciones
- No te saltes la mantequilla dorada: es el alma de esta receta. Ese sabor tostado y ligeramente avellanado marca toda la diferencia.
- Usa chocolate de buena calidad: combinar chocolate negro y chocolate con leche aporta el equilibrio perfecto entre intensidad y dulzor.
- La masa fría siempre es mejor: si tienes tiempo, deja reposar la masa en la nevera durante al menos 30 minutos antes de hornear. Las galletas quedarán más gruesas, sabrosas y con mejor textura.
- No las hornees demasiado: aunque parezcan un poco blanditas al sacarlas del horno, terminarán de hacerse con el calor residual. Así conseguirás ese centro tierno y chewy tan irresistible.
- Añade sal marina al final: una pequeña pizca justo al salir del horno potencia muchísimo el sabor del chocolate y de la mantequilla dorada.
- El mejor momento para comerlas: templadas, cuando el chocolate todavía está ligeramente derretido. Simplemente perfectas.
- Conservación: guárdalas en un recipiente hermético hasta 3 días… aunque sinceramente, duran muchísimo menos.
Y ahora sí… solo queda preparar un café, disfrutar del aroma a mantequilla dorada recién horneada y dejar que estas cookies hagan el resto ✨
En casa, cada vez que hago estas galletas de mantequilla dorada, vuelan antes de que se puedan enfriar. Y ¿en la tuya?
Y recuerda: lo más importante es disfrutar del proceso… y, por supuesto, de cada bocado
