Enero 2016

Muy buenos días:

Como muchos de vosotros ya recordareis mañana, 12 de
enero se celebra Santa Tatiana y para aquellos que no lo recordabais
aquí está mi tradicional correo recordatorio.

Llevo ya varios correos de retraso (verano, cumples de los niños,
Navidad) así que voy a concentrar y resumir en este todo lo que tenía
intención de haber escrito durante estos último meses y que por falta
de tiempo, que no de ganas, no he podido. Y este correo, que
normalmente escribo en diciembre, esta Navidad lo escrito enero y
aprovecho para recordar mi santo y enviaros mis mejores deseos para
que el 2016 sea un año maravilloso lleno de amor, salud y felicidad.

Lo primero de todo ¡¡Feliz Año!! Es increíble lo rápido que ha pasado
2015. Si bien los tres añitos de los trillizos y los seis de Juan han
sido algo menos agotadores que los años previos, 2015 ha sido un año
en el que hemos vivido grandes alegrías y grandes penas. A lo largo de
este año llegaron dos nuevos miembros a la familia (¡¡no míos!! Son
dos sobrinitos): Javier y Sara lo que nos ha traído mucha alegría,
pero por otro lado familiares y amigos muy queridos nos dejaron, lo
que nos ha hecho vivir momentos muy tristes y difíciles emocionalmente
mientras que otros cercanos han pasado momentos difíciles con
enfermedades que, gracias a Dios, van evolucionando favorablemente.
Además he cambiado de puesto en el trabajo. Así que no puedo resumir
el 2015 como un buen ni como un mal año sino más bien como un año muy
intenso.

Respecto a los pequeñajos que ya son un añito más mayores y se que
realmente es lo que siempre estáis esperando que cuente, están para
comérselos, aunque… que voy a decir yo que soy su madre y siempre se
me ha caído la baba con ellos, es irremediable. Si bien el esfuerzo
físico es menor, el año lo empezaron relativamente calmados y conforme
ha avanzado el año se han convertido en una fuente de energía, por lo
que yo hablaría de los “terribles 4 años” jajajaja y el escenario
sigue cambiando y seguimos amoldándonos a él:

Como siempre empezaré por Juan porque es el mayor, el primero. Porque
es al que más le cambió la vida con dos añitos, el que vivió la
“invasión trilliza” junto con nosotros y seguiré haciéndolo así porque
año tras año se esfuerza en crecer en valores que le hacen crecer como
persona y me demuestra lo mucho que se preocupa por todos nosotros. Es
muy cariñoso con todos aunque su hermanita siempre será su hermanita.
Te dice “te quiero” o te da un super abrazo cuando lo siente, lo que
hace que nos derritamos. Es listo, feliz, generoso, muy sensible y no
soporta que le mientan y menos si con eso acaba culpado de algo. Está
en primero de primaria y por ahora se siente cómodo con las
matemáticas. Como a todos los niños le encanta Star Wars y ni parpadeó
al ver el CapituloVII (para lo que tuvo que hacer una maratón estas
Navidades de los 6 capitulos anteriores). Le encanta el ajedrez, los
juegos de mesa y jugar a cualquier juego con los mayores ¡hasta las
cartas! Hasta acabar el curso pasado no había perdido ningún diente
pero durante el verano perdió 3 lo cual le hizo sentirse muy mayor. Le
encanta la Navidad y está convencido que va a pillar a Los Reyes Magos
cuando dejen los regalos. El año pasado casi lo consigue y este año
diseñó un plan de trampas (alarma, vasos en el suelo, cuerdas en las
puertas y cascabeles por el suelo) para poder pillarles, aunque un año
más, no sabemos como, lograron dejar los regalos sin ser vistos.

Tatiana, Gonzalo y Alejandro tienen cuatro años y el otro día leí que
era una etapa en la que los padres debíamos de tener muchísima
paciencia ya que serán inestables emocionalmente (¡cómo si hasta
entonces no la hubiéramos tenido!) lo cual ya estamos empezando a
vivirlo desgraciadamente y además empezarán con los por qués (Uffff si
ya no había un minuto de silencio…). Están en segundo de infantil y
están empezando a escribir. Ya han aprendido a escribir su nombre, lo
cual les hace sentir muy orgullosos y reconocen su letra con
efusividad en cualquier cartel que ven por la calle “mira, mira, ¡mi
letra!).

Tatiana no para de hablar, cantar y bailar. Se inventa las canciones y
los bailes (como ella dice… los movimientos). Es graciosísima como se
expresa. Es muy precisa en el vocabulario y pronuncia perfectamente
todas las letras así que se siente que debe de ayudar a sus hermanos a
pronunciar correctamente lo que le da un punto de mandona muy
gracioso. Es muy femenina y cualquier cosa que llevo me lo pide
–“mami, ¿cuando sea mayor me lo regalarás?”. Yo le digo a todo que sí,
aun sabiendo que hay cosas como la camiseta rosa que no llegarán. Por
supuesto, se viste solita aunque con su sensibilidad cualquier arruga
en el calcetín acaba con “su paciencia”. Le encanta bailar, sobre todo
delante de un espejo, y en cualquier esquina te hace una demostración.
Colorea los dibujos con gran detalle y cuidado. No se sale nunca y
esta super orgullosa de sus dibujos. Es cariñosa y cuando te vas a
acostar me dice siempre –“mami te quiero requeté requeté requeté
muchiiiisimo”.

Gonzalo era y es el más pasional. Debe de estar creciendo porque se ha
vuelto muy torpe y no hay día que se caiga varias veces en cualquier
paseo que demos. Come de todo y siempre siempre dice la verdad. Es
consciente de ambas dos cualidades de las que está muy orgulloso hasta
tal punto que es capaz de inculparse por aclarar alguna situación. Un
día Alejandro vino llorando porque le había pegado Gonzalo. Le
pregunté si le había pegado y me dijo que no, que no le había pegado,
que le había mordido… y ¡era verdad! Jajajaja . Últimamente hace
dibujos muy bonitos de su familia aunque siempre le gusta dibujarse
más a él con sus papis que a los seis.

Alejandro es como un angelito y sigue siendo muy curioso, ordenado y
cariñoso. Es silencioso y puedes encontrarle reponiendo el papel
higiénico del baño (no sé porqué no soporta ver el rollo vacío),
limpiando con toallitas cualquier rincón de la casa u ordenando
juguetes. La ayuda de un logopeda le ha hecho coger confianza en sí
mismo y se ha lanzado a hablar corrigiendo algunos sonidos que
cambiaba (ya no dice “mach” sino “más”). Come como un ratoncito: de
poco en poco pero sin parar. Tiene mucha mano izquierda y sabe como
ablandarme. En cuanto ve que empiezo a molestarme con alguno de sus
hermanos me dice “mami, que guapa eres” y claro… que voy a hacer más
que sonreírme.

Cada día que pasa te sorprenden con cosas nuevas: nuevos chistes,
nuevas historias, nuevas canciones… Y me encanta verles felices
aprendiendo cada día de la vida, creciendo como personas, disfrutando
de los juegos, del colegio… y haciéndome disfrutar la vida a mí
(cuando puedo abro el ordenador y puedo estar horas viendo fotos
reviviendo momentos que hemos vivido). Definitivamente son mi mejor
regalo, una gran bomba de energía vital y de alegría. Y además esta
Navidad, después de mucho tiempo, me han hecho un regalazo: me han
dejado dormir casi hasta ¡¡las diez de la mañana!! y reconozco que
¡¡me encanta!! Ya se me había olvidado. Os prometo que ha sido todo un
regalo.

Porque a estas alturas de la vida, todo el mundo sabe que la vida no
es de color de rosa. La vida está llena de momentos buenos y malos y
mi vida, como la de cualquiera, no está exenta de ninguno de ellos.
Pero no existe el trabajo perfecto, la vida perfecta, la familia
perfecta… ni la chimenea perfecta (jaja)… todo depende de cómo quieras
ver las cosas, con que te quieras quedar y el nivel de exigencia de
cada uno. Así que yo sigo en mi intento de dejar de lado lo accesorio,
intentando que me afecten las cosas que no tienen importancia, para
disfrutar de lo verdadera importante. Cada año doy más valor al tiempo
disfrutado conscientemente e intensamente con las personas así como
del tiempo para mí en el que puedo dejar la mente en blanco y
disfrutar del silencio, ordenar mis ideas, relativizar… Así que un
año más he pedido esta Navidad mucha salud para disfrutar de mis
niños, mi marido, mis padres, mis hermanos, mis tíos, mis primos, mi
familia, mis amigos… Y poder compartir momentos.

Muchas gracias, como cada año, por cada palabra de cariño, por cada
abrazo, por escucharme, por escribirme unas líneas de vez en cuando,
por estar a mi lado… Muchas gracias por todo.

Espero que hayáis disfrutado de familia y amigos durante esta Navidad
y os mando mis mejores deseos para el 2016

¡FELIZ AÑO!

Tatiana

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