Hoy 8 de junio se celebra el Día Internacional de los tumores cerebrales, un día que me toca muy personalmente a raíz del fallecimiento de mi marido al que encontraron, tan sólo doce meses antes, dos tumores cerebrales. Un año en el que tuvimos que hacer un máster acelerado en la materia, gestionar nuestros miedos, la incertidumbre, la rabia, la impotencia.. hasta que llegó el momento de aceptar la noticia que nunca quisimos que llegase: la noticia de su muerte.
Desde el año 2000 (año en el que la Asociación Alemana de Tumores Cerebrales en Leipzig lo celebró) cada año se celebra este día con el fin de aumentar la concienciación, educar a la gente sobre los tumores cerebrales y permitir que se conozcan tanto los síntomas como los tratamientos con el fin de identificarlos lo antes posible.
Como ya sabéis un tumor cerebral es un crecimiento de células cancerígenas en el cerebro. Dada su ubicación y teniendo en cuenta que el espacio dentro del cráneo es limitado, cuando estas células crecen y empiezan a presionar, se observan los síntomas. Pero dependiendo de donde se localizan pueden provocar síntomas de inmediato o crecer en silencio y sin avisar con síntomas que pueden no ser muy evidentes como dolores de cabeza, somnolencia, pérdida de fuerza o déficit neumológicos.
Cada vez hay más casos, y días como estos, son importante dar visibilidad a esta enfermedad ya que la prevención comienza con la concienciación y solamente si conoces la enfermedad y los posibles síntomas, ante anormales e inesperados síntomas, por leves que sean, pueden hacerte acudir al especialista y cambiar su rumbo natural.
Mi más sincero apoyo a aquellas personas y familiares que puedan estar pasando por este trance y mi más sincero apoyo a todas las personas que dedican sus vidas a la investigación para poder encontrar un tratamiento que permita curar este tipo de tumores y facilitar la vida de los enfermos y sus familiares.
Muy feliz día a todos

