De agosto a octubre

¡Hola, hola!

Tenía pendiente escribir este correo desde la vuelta del Pilar así que aun con algunos días de retraso allá va:

Ya pasado unos días desde el maravilloso fin de semana en el que el festivo cayó en ¡¡domingo!! Y encima no trasladan el festivo al lunes (hace falta tener mala suerte), ya estamos de vuelta a la intensa rutina de todos los días habiendo disfrutado algunos de un fin de semana más, y otros menos, concentrados en una población al noreste de España bañada por el río Ebro y que cariñosamente llamo Zirigoza, disfrutando de un fin de semana bañado de multitudes.

Como hace mucho que no escribo y una vez que ha pasado el tiempo, tengo una perspectiva suavizada del verano, ya soy capaz de contar y compartir el fantástico verano hospitalario que pasamos:

Arrancamos las fiestas con el primer ingreso de la temporada. Tras unos días con faringitis y tras haber pasado ya a una fase en la que tan apenas podía comer, me ingresan de urgencias por un abceso periamigdaliano. Tras dos días en urgencias (pues en verano había 6 plantas del hospital cerradas y el resto colapsado) y con una mujer de avanzada edad por vecina que llamaba a las enfermeras a gritos como Gracita Morales “¡¡señorita!!” conseguí no sólo sobrevivir sino que ¡me dieran el alta! A día de hoy me siguen faltando agradecimiento a todas las células de mi cuerpo que respondieron tan bien al tratamiento y me permitieron salir de allí ufff uff.

Mientras, Alejandro llevaba varios días que tosía mucho y empezó a empeorar, como nos íbamos a ir a la playa le llevamos al pediatra, por si había que darle algo que nos fueramos con el diagnostico, y cuál fue nuestra sorpresa cuando nos enteramos que podía ser un principio de neumonía. Pasamos 24 horas en observación y al día siguiente había mejorado por lo que continuó el tratamiento con antibiótico y nos fuimos a Almería.

Allí, con la playita, el buen tiempo, los calamares… una vez superado ese episodio, un día se levantó de la siesta con un gran dolor de tripa que le hacía llorar a gritos. Nos lo llevamos al centro de salud y de allí al hospital donde le diagnosticaron obstrucción intestinal. Con la medicación… empezó a mejorar, pero esa misma noche empezó con 39 de fiebre. Pasadas 48 horas como no conseguíamos bajarle la fiebre volví (a las 3 de la mañana) al hospital donde le diagnosticaron otitis, y empezó a tomar el antibiótico de turno.

A las 6 de mañana, tan sólo 3 horitas después, nos íbamos para Cádiz, y … con más sueño que otra cosa (al menos yo) emprendimos carretera. A mitad camino paramos para ver a unos primos, con tan mala suerte que al despedirnos, me pillé el dedo gordo con la puerta del coche. El dolor era tal que no podía ni gritar, ni llorar. Sólo apretaba el dedo con el fin de que el dolor remitiera. Cuando puede abrir la mano vi el dedo morado. Así que el resto del viaje lo hice con el dedo semi-congelado por el hielo que, al menos, lo anestesiaba y psicológicamente me hacía pensar que contenía la inflamación. A los dos días ya dejó de doler y ahora incluso esta ya empezando a aparecer mi nueva uña (de esto no mandaré fotos).

Llegados a Cádiz los mosquitos se ensañaron con Gonzalo y le deformaron la cara de tal modo que parecía el jorobado de Notre Dame. ¡Vuelta al hospital! De donde volvimos on corticoides y antiestamínico. Mejoró en 24 horas.

A los pocos días, Juan y Gonzalo aparecieron con unas lesiones en la piel extrañas que parecían como ampollas infectadas y… ¡ volvemos al médico!

Cuando ya teníamos un bono-hospital y estábamos empezando a valorar el haber invitado a algún médico de vacaciones con nosotros, estando en la playa haciendo castillos de arena (lo que creía que era el sitio donde no nos podía pasar nada) noté un corte en una yema de los dedos. Cuando miré una cuchilla, enterrada en la arena, me había cortado y sangraba a chorro…¡¡Corriendo a la Cruz Roja!! Juan me acompañó y cuando estábamos de camino le dí las gracias por acompañarme a lo que me contestó:

“Gracias a ti mamá por pedirme que te acompañará. Yo iba a decírtelo, pero gracias por pedírmelo, mamá. “

No pude más que parar y darle un abrazo enorme con todo mi cariño (que fácil salen las palabras de cariño cuando aún se es un niño y como reconfortan)

Una vez en la Cruz Roja el sanitario encantador que me tocó me avisó, con todo el cariño del mundo, que me asegurase que tenía la antitetánica puesta porque si cogía el tétanos y no estaba vacunada podía morir en 24 horas. Mira que hay gente con tacto y delicadeza para decir las cosas y me fue a tocar el del mensaje directo. En fin… por suerte la tenía y sigo viva.

Y esas fueron, a grandes rasgos nuestras “irrepetibles” vacaciones de verano, donde pudimos comprobar lo bien que funciona el sistema sanitario andaluz y los buenos médicos que tuvimos la suerte de conocer, aunque, he de reconocer que no era necesario conocerlo y menos estando de vacaciones.

Por lo demás, y olvidados los incidentes de salud, la playa resultó el éxito que esperábamos para los niños: Disfrutaron como locos del agua, de la arena, hicimos piscinitas de arena, nos cubrimos de arena, saltamos las olas…

En resumen las vacaciones de verano podría decir que, para los mayores, han sido un verdadero horror pero… para los niños ¡divertido y apasionante! Para recordar hoy y siempre. Y, como siempre quedan las fotos de los mejores momentos que realmente, son los que hay que recordar, os adjunto unas cuanta de ellas.

140920 PLAYA SANCTI PETRI (6)

Ya de vuelta de las vacaciones, en septiembre Tatiana, Gonzalo y Alejandro empezaron el colegio con Juan. Todos muy contentos e ilusionados con ir al cole de mayores vinieron el segundo día todos limpitos con el mismo pantalón que se fueron. ¡Increíble! Luego nos dimos cuenta que había sido una falsa alarma, y ahora, un mes después, es cuando realmente empieza a estar controlado y esperamos que en un mes más tan apenas tengamos que llevar ropa de cambio.

Para el Pilar nos fuimos a Zaragoza para vestirnos con los correspondientes trajes regionales. Chili y yo tenemos los buenos, pero para los pequeños no teníamos nada, y como crecen tan rápido mi madre y Chilina ni lo dudaron: se hicieron con telas, hilos, cintas, alpargatas… y empezaron a coser. Me dicen que hubo un momento en que la casa parecía un taller de costura. Pero lo cierto es que hicieron un trabajo 10 y sino ver las fotos y juzgar vosotros mismos. Como siempre un placer vestirme, ver cómo, con el paso del tiempo vamos cambiando y la familia va creciendo. Un sentimiento maravilloso.

Cuando ya teníamos vestido a Gonzalo, y para sorpresa para todos, se miró al espejo, se vió guapísimo y grito “soy espiderman”, le intentamos convencer que era lo más parecido a un pirata, pero no hubo forma jajaja.

141012 EL PILAR (5)

Bueno y como el tiempo pasa volando, y cada vez hay más anécdotas de los peques aprovecharé esta fantástica ocasión para compartir, a modo de pequeñas historietas, las anécdotas más divertidas, únicas, tiernas e intensas:

Gonzalo no ve a Tatianita en la silla

Gonzalo solía bajar el último a tomar el bibe, así que siempre que se acercaba a la cocina veía a Tatiana sentada en su silla. Un día cuando estaba llegando a la cocina vio que la silla estaba vacía y dijo:

“mama… Tati no ta”

Era obvio que no estaba porque su silla estaba vacía pero él no conseguía entenderlo, así que se puso justo al lado de la silla y mirando y mirando el asiento por arriba y por abajo no paraba de repetir

“mama, Tati no ta, Tati no ta”

Primera película en el cine

Habíamos ido al cine a ver Rio 2. Como habían visto Rio en casa y era de pajaros y había uno azul que es el color de Gonzalo, pensamos que se lo pasarían fenomenal, y así fue:

En el mismo instante en que se apagó la luz, Tatiana empezó a gritar con todas sus fuerzas: “¡¡¡La luzzzzz!!! No ta la luz!!! No veo!!!”

Después Gonzalo, cada vez que veía el pájaro me miraba gritaba “mamá atul(azul)”

Cuando el nivel de intensidad de la película bajó, sacamos chupachus que les mantuvieron unos 5 minutos distraídos, a los 5 minutos empezaron a saltar de sillón en sillón y cuando fui a coger a uno del pie para que no se tirara veo en la cabeza de la señora de delante un chupaChus pegado L

Momento Gonzalo en la cuna. Inolvidable

Gonzalo llevaba, en teoría una hora dormido, cuando le oí quejarse. Era un quejido raro por lo que subí. Cuando abrí la puerta, noté un olor raro… miré al suelo y ví su pañal en el suelo con una pequeña bolita de cacota. Cuando me acerqué… tooooda la cuna tenía restos, más o menos aplastados y por lo tanto también todo él ajjjjjjjjjjj

Visita al dermatólogo

Necesitaba ir al dermatólogo para mí y me di cuenta que podía aprovechar y que viera a los niños ya que Gonzalo tenía una pequeña dermatitis, Alejandro algo en el labio que no mejoraba, Juan una mancha que le tienen que revisar anualmente… Así que fui al dermatólogo con los 4 y… no lo podían haber hecho mejor: estuvieron girando en los sillones de la consulta pensando que era la feria, empujándose, gritando… Para poder verme los lunares, me tuve que ir con el doctor a otra consulta mientras otra médico se quedaba contándoles un cuento.

Tras esta visita tan agradable….todos castigados Llegamos a casa, y cuando llego al salón “alguien” había pintado alguien los cojines con una pintura naranja obras de arte con cierto grado de inspiración de Picaso ¡Todos castigados!

Septiembre 2014. Gonzalo y su pañal por la noche.

Era septiembre y parecía que Gonzalo no se sentía muy cómodo haciendo cacota en otro sitio que no fuera su querido pañal. Lo bueno… es que en el colegio da la imagen de que controla muchiiisimo pero vuelve a casa y como espera espera y espera hasta que se va acostar, que es cuando él sabe que tiene su pañal, el pobre lo pasa fatal. Un día le puse el pañal a él el primero y luego a sus hermanos. No había acabo con Alejandro y ya volvió, como si hubiera abandonado el caballo, andando con las piernas abiertas y diciendo “caca mamá”. Le cambié y le comenté lo bueno que era que fuera al baño y así no se manchaba y me dijo todo convincente:

“ mamá, caca en el pañal no duele, es buena. Yo hago caca, yo contento”.

Estoy segura que tarde o temprano lo conseguirá…

Gonzalo da un quesito a Tatiana

A Gonzalo le encantan los quesitos de “La vaca que ríe” (¡y a mi!) y hoy no sólo se ha comido el suyo sino que además quería abrir el de su hermana. Como, cualquiera que lo ha intentado abrir sabe que son de los más cremosos y difíciles de abrir sin que se te rompan, cuando lo ha intentado se le ha roto. La pobre Tatianita le ha mirado en shock al ver que su quesito se había roto.

Entonces Gonzalo que tenía el trozo roto en la mano sacó el trozo que tenía aún en el envoltorio y le dijo:

“ no pasa nada” y se le metió en la boquita “Ves… no pasa nada”

Con un hermano así… los padres no tenemos nada más que añadir.

Naranjas

Ya ha empezado la temporada de naranjas y compré una caja a Naranjas Lola pero vinieron aún verdes. Puse unas cuantas en un cesto mezcladas con unas mandarinas y me preguntan:

“¿que e teto?”, a lo que respondí: “son naranjas”

“Nooooo, ¡¡no son naranjas, son verdes!!”

 

Espero que todos hayáis disfrutado de estos días

Un beso enorme y feliz fin de semana

 

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